Un año sin ti

 

Ha pasado un año desde que sacando esa fuerza infinita que da el amor, me susurraste: “y yo a ti también”, cuando me despedí de ti con un te quiero.

Después ya no volví a verte consciente, aunque sé que estabas…. te conté muchas cosas esos días,te hablé de mi, de nosotras, de todos, te hablé también de los mundos invisibles en los que una parte de ti ya se encontraba.

Te canté, sostuve tu mano, te hablé de los ángeles, de los que vinieron antes que tú, de los que te esperaban al otro lado con todo el amor para mostrarte el camino, para continuar el viaje.

Y te fuiste…. rodeada de amor de los tuyos, en paz, en luz….

Aun no dimensiono lo que es perder a una madre, solo soy apenas consciente de que este hueco, de que este vacío, es enorme, es inmenso…..

Ha sido este un año en el que me he permitido mi duelo, a mi ritmo, de la forma que sé, de la mía, que es única, como cada duelo, porque nadie echa de menos ni ama a otro de la misma forma, cada uno de nosotros tenemos nuestra manera, y todas son perfectas.

Ha sido un proceso muy consciente,  de dejarme caer,  de conectar con la humana, con la carne que habito ….con ese dolor tan profundo que te desgarra, con esa sensación de que el cielo se ha desplomado sobre ti y no puedes respirar, de que todo se nubla y hay tanto dolor que sientes no vas a poder soportarlo… y de pronto…..la vida te regala un suspiro profundo y el aire vuelve a llenar tus pulmones, y entiendes que “esto también pasara”.

Y es necesario el dolor, y echarte de menos y poco a poco dejar de recordarte en aquella cama para poder volver a recordar lo cotidiano, tu sonrisa y tu risa, todo lo aprendido contigo, tu cara esa de no entender nada de lo yo a veces estaba haciendo con mi vida, pero amarme y sostenerme igual.

Ayer, estuve colocando en casa las copas de esa vajilla con la que tanto celebramos, y es que nosotros celebramos la vida, hemos sido y somos, una familia de celebrar….y esa fue tu vida, ese fue tu ejemplo, a pesar de tantas cosas que vivimos, tantas cosas muchas veces duras…. nunca dejamos de celebrar, de vivir….y ese es tu legado….la risa, honrar la vida a cada instante y también honrar la muerte, como algo que no se oculta, que siempre nos acompaña, que simplemente es y está presente.

Tú me enseñaste a no tener miedo a la muerte y cuando llegó el momento yo te sostuve fuerte y te devolví el regalo….y fue un privilegio poder hacerlo.

Y ya ha pasado un año, y han pasado muchas cosas, y la vida se abre paso, y es maravillosa, aunque tú no estés físicamente, sé que me acompañas, que una parte de ti, sigue viviendo a través de mi,

Sé , que seguiré mirando muchas cosas con tus ojos, que seguiré pensando en llamarte al final del dia, y me seguiré dando cuenta de que ya no puedo hacerlo, seguiré estando triste a ratos, pero también siendo feliz y haciendo camino, me caeré y me levantaré una y mil veces mas, y pasará otro año y muchos mas….

Y sobre todo seguiré honrando tu legado: las raíces fuertes para sostenerme en el mundo, el corazón despierto y las alas bien abiertas para volar donde el amor me lleve.

Eso me lo enseñaste tú.

Gracias por tanto

Te amo

Sandra

 

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