Aquí y ahora

Hace mucho tiempo que no escribo.

Ha sido un tiempo de permitirme descansar, de mirar hacia dentro, de mirar hacia atrás para coger impulso.

Como la danza sufí que simboliza la vida, un paso atrás y dos hacia delante.

Mirar hacia atrás para poder avanzar.

La muerte de mis padres me ha cambiado, otro poquito más.

Alguien me dijo una vez que crecer siempre duele.

Cuando somos pequeños nos ponemos malitos y entonces damos el estirón.

Cuando somos mayores es distinto el proceso, pero también duele y son otro tipo de estirones.

Y en medio de todo este proceso, este tiempo extraño de pandemia global, cuando de pronto un virus lo cambió todo.

No sé si eres de los que piensa que cuando esto pase todo volverá a ser como antes.

Yo pienso que ese “antes” ya se ha marchado para no volver.

Ya no hay un antes al que regresar.

Yo no puedo hablar de ti, y de cómo lo has vivido, de como lo vives….

Yo sólo puedo hablar de mi y de cómo ha sido este tiempo, este proceso.

Durante esos meses en casa en que aparentemente todo se detuvo, yo me di cuenta de que soy feliz tal y como están las cosas, que no necesito cambiar nada, que si el resto de mi vida fuera simplemente el instante , el presente en el que vivía, era suficiente, todo ya era pleno.

Y no tengo grandes cosas, mas bien al contrario, hace tiempo que fuí perdiendo muchas de ellas, pero he sentido paz, he sentido que todo está bien.

No sé cual será el escenario que me tocará vivir mañana, ni dentro de una semana, pero tengo confianza, y acepto lo que venga, lo que sea.

Antes de esto, ya tenía claro lo que de verdad importa, disfrutar de la vida, vivir el presente, no tener miedo al futuro y decirle a la gente que quiero que la quiero.

Tener miedo a lo que vendrá, a ese tiempo futuro que en realidad no existe, porque se va tejiendo a cada instante, para mí, es como tener miedo a la propia vida.

Y cuanto miedo tenemos a vivir, ¿no crees?

Esta pandemia ha puesto sobre la mesa el miedo a la muerte, pero detrás de todo ello, está el ver cómo estamos viviendo.

Sentirse ansioso por no conseguir algo que aun no existe, es perderse la oportunidad de vivir el presente.

Sentirse triste por lo que ya no está, es dejar de mirar lo que sí está.

Esta pandemia a mí me ha regalado el presente perfecto, sólo hay un tiempo y se escribe en presente.

Y todo este tiempo me ha hecho preguntarme que, si el mundo se acabara, y fuera a morir mañana, ¿viviría mi vida tal y cómo la estoy viviendo ahora?

¿En este tiempo estoy cuidando y sosteniendo lo que de verdad importa?

Porque de pronto un día que no recuerdamos exactamente, nos levantamos y no existía mas plan que el ahora, mas día que el que teníamos por delante y todo lo demás estaba por escribir.

Todas las “certezas” habían saltado por los aires, menos una:

Estamos vivos, aquí y ahora.

Y yo me pregunto, pero es que antes de la pandemia, ¿ era distinto?

¿O solo pensábamos que todo estaba controlado, que ya lo habíamos escrito todo en piedra?

Y ahora en este viaje actual, cuando estas inercias del control, el miedo, el pasado, me asaltan de nuevo, me repito a mí misma:

Yo estoy aquí,

Aquí y ahora

Y soy presente, yo estoy presente

Y la paz, vuelve a mí…..

¿lo pruebas y me cuentas?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.